REFLEXIONES PARA DESPUÉS DE UNA HUELGA La Huelga General del 29 de septiembre ha pasado y, además de la necesidad de analizar los resultados concretos sobre índices de participación e incidencia, es necesario debatir sobre el contexto en que se ha producido, el papel de los diferentes actores que han intervenido en el conflicto, y la proyección e influencia de sus resultados sobre el futuro, en un escenario nuevo, caracterizado por las más graves agresiones a los derechos de las clases trabajadoras desde el final de la dictadura, a causa de la ofensiva neoliberal liderada por Zapatero. 1. La lucha social, y el papel de CC.OO. y UGT. Desde el año 2008, la CGT, junto con la izquierda sindical y política, venía reclamando la necesidad del abandono de las políticas de concertación, por parte de las direcciones de CC.OO. y UGT, además de la articulación de la unidad sindical alrededor de un plan de resistencia, y la convocatoria de una Huelga General. Todo ello ante la evidencia, largamente anunciada, de que la crisis generada por la especulación capitalista, se estaba cebando única y exclusivamente en las clases más desfavorecidas. El paro, en términos reales, se disparaba (hasta llegar al día de hoy a cifras cercanas a los cinco millones de personas, más del 20% de la población activa, con 1.300.000 familias sin ningún empleo legal). Mientras tanto, se evidenciaba la generosidad del Gobierno hacia los mercados especulativos y los bancos (calculada en más de 300.000 millones de euros entre 2007 y 2009, período en el que el paro aumentó en 2,5 millones de personas, en el Estado Español), a la que los banqueros respondían con el cierre absoluto del crédito, no solamente hacia las economías familiares (ya de por sí víctimas de la especulación y atrapadas en la deuda inmobiliaria), sino también hacia las pequeñas y medianas empresas, con la consiguiente destrucción del tejido productivo, y la sangría de miles de puestos de trabajo perdidos cada día. El empobrecimiento generalizado iba alcanzando a millones de personas, pensionistas, parad@s, jóvenes, personas dependientes, etc, y mientras todo esto sucedía, la mayoría del movimiento sindical permanecía pasivo, con protestas esporádicas, pero sin llegar a plantearse seriamente la posibilidad de plantar cara al capital y sus títeres políticos y mediáticos. Cada vez que se les preguntaba por la Huelga General, representantes de CC.OO. y UGT negaban la oportunidad de la misma, de manera casi obsesiva. Digamos que, antes de que llegara el mes de junio de 2010, pusieron más empeño en rechazar la Huelga General, que en preparar las condiciones para hacerla posible. En el primer semestre de 2010 (en coincidencia, puede que no casual, con la presidencia española de la UE) y ante la que se nos venía encima, las cúpulas de CC.OO. y de UGT mostraron su perfil más bajo. El 23 de febrero convocaron una jornada de protesta, ante el globo sonda del gobierno de un hipotético (o no tanto) retraso en la edad de jubilación, hasta los 67 años. Ya entonces el paro sobrepasaba los 4,5 millones de personas, y la erosión de la protección social llegaba a niveles alarmantes (la protección social en España es más de un 5,7% inferior, respecto al PIB, que la media de los países de la UE, ocupando el puesto 20, de los 27). La amenaza sobre los derechos en materia de pensiones, siendo un tema importantísimo, no era ni mucho menos el único, y el conjunto de la situación avalaba sobradamente el anunciar y comenzar a preparar la convocatoria de una Huelga de carácter general. Pero la movilización del 23-F, controlada, se utilizó, más como válvula de escape, que como antesala, calentamiento o preparación de futuras y más contundentes luchas. Otro tanto ocurrió con el segundo episodio en lo que va de año, como fue la huelga en la administración pública del 8 de junio, ante el recorte del 5% del salario de los funcionarios, medida incluida en el Plan de Ajuste. Fue convocada y desarrollada mientras CC.OO. y UGT no se habían levantado todavía de la mesa de negociación de la Reforma Laboral, con la patronal representada por personajes de la calaña de Díaz Ferrán. Esta contradictoria conducta condicionaba una huelga predestinada a no ser seguida mayoritariamente por los trabajadores de la administración pública ya que, a la falta de credibilidad de la convocatoria, se añadió el que no fue en absoluto preparada, y la información y las asambleas en los días previos brillaron por su ausencia. Sectores de trabajadores públicos, no precisamente desconcienciados, argumentaban resignadamente que si, como se presuponía, ellos iban a ser los paganos de la ronda de copas, no valía la pena regalarle, además, el sueldo de ése día a Zapatero. Poco se podía hacer para convencerles de que, por el contrario, convenía secundar ésa huelga, para acumular fuerzas de cara a continuar la lucha de todos. A pesar de todo, el rechazo a las medidas del gobierno era generalizado, como lo demuestra el éxito de participación de las manifestaciones convocadas para la tarde del 8 de junio, comparados con los limitados porcentajes del seguimiento de la huelga de ése día, entre los trabajadores de la función pública. 2. La huelga General del 29-S, ¿éxito o fracaso? José Luis Rodríguez Zapatero y su gobierno abrazaron definitivamente las tesis neoliberales en la reunión del Consejo de Economía y Finanzas, ECOFIN, celebrada el día 9 del pasado mes de mayo. Como San Pablo recién caído del caballo, Zapatero imprime un giro de 180 grados a su discurso (algunos menos a su política), al dictado de el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (organismos todos ellos fuera de cualquier control democrático), e inmediatamente anuncia el Plan de Ajuste, la Reforma Laboral y la modificación, a la baja, de los derechos en materia de pensiones. Los dirigentes de CC.OO. y UGT vieron que, con semejante andanada, desaparecía de golpe el espacio de la concertación social, verdadera columna vertebral de su devenir institucional durante décadas, y se vieron obligados a la convocatoria de la Huelga General. Sin embargo, lo hicieron… para el 29 de septiembre, a tres meses vista y el verano mediante. Una convocatoria descontextualizada, porque todo el que estaba más o menos informado sabía que, para ésas fechas, la Reforma ya estaría aprobada por el legislativo y publicada en el BOE, como así ha sucedido. Soy de la opinión de que, si hubiera habido una Huelga General a tiempo, muy probablemente Zapatero, y los que le mueven los hilos, se hubieran pensado dos veces la conveniencia de consumar semejante agresión. Pero, en definitiva, más vale tarde que nunca, y después de ocho años y tres meses de la última contra el “decretado” de Aznar, finalmente llegó la Huelga General del 29 de septiembre. Todo el movimiento sindical, exceptuando los sectores estrictamente amarillos (además de ELA y LAB en Euskadi, posición difícilmente comprensible), convocamos y secundamos la Huelga General del 29 de junio. A pesar de los factores que jugaban en contra, la propia convocatoria de la Huelga General volvió a tener la virtud de dividir las aguas, mostrando, de manera diáfana, el escenario de lucha de clases. - De una parte el gran capital con sus especuladores (los llamados “mercados”), el Gobierno a su servicio, el conjunto de la administración, sus aborregados parlamentarios (con la sola excepción de Antonio Gutiérrez, que se abstuvo); también sus teóricos enemigos políticos, la derecha en su conjunto, la extrema derecha, la CEOE de Díaz Ferrán, la CEPYME de su marioneta Terciado, las cámaras de comercio, etc, todos ellos, con la “brunete mediática” a su servicio, clamando por activa y por pasiva contra la Huelga General del 29-S, e insultando y criminalizando a los sindicatos.
- De otra, un sindicalismo bastante debilitado por décadas de concertación social, pero con sectores todavía combativos. Un movimiento sindical casi huérfano de representación parlamentaria, y con una clase trabajadora mermada en su capacidad de respuesta, anestesiada por un cóctel compuesto por precariedad, empobrecimiento, desinformación y miedo.
La batalla se planteaba desigual y, en estas condiciones, la Huelga General del 29-S, si bien no paralizó la vida cotidiana de los barrios y las ciudades, sí que tuvo un seguimiento masivo en sectores industriales (automoción, petroquímico, siderometalúrgico, minero...), además de la distribución de energía, servicios públicos, transporte, algunos puertos (Barcelona, Valencia, Algeciras...), transporte público estatal (con servicios mínimos del 25%) y medios de comunicación audiovisuales, con la paralización completa de algunos y otros con los servicios mínimos. Es de señalar que en la jornada del 29-S se registró una caída del consumo eléctrico cercana al 20%, con relación a un día laborable, dato este al que parecen ponerle sordina los medios afines al régimen. A los voceros del sistema les interesa mucho centrar el debate sobre el seguimiento cuantitativo de la Huelga. Es lógico. Pero para una valoración mucho más ponderada, se debería tener en cuenta que, de la población activa del Estado español, más de un 20 % está en paro y, de los que tienen un puesto de trabajo, casi el 40% son temporales y precarios, con unos derechos, en el caso de que los conozcan, que no pasan de ser papel mojado. Además, hay que tener en cuenta que el 80% de los contratos laborales totales se sitúan en empresas pequeñas y medianas, muchas de ellas con personal sin derecho a tener representación sindical (en empresas de 6 o menos trabajadores). Hemos de concluir que buena parte de las gentes trabajadoras destinatarias de la convocatoria del 29-S bebió básicamente de la información tergiversada o abiertamente hostil a la Huelga General. Todo eso es conveniente tenerlo presente para valorar que, dadas las circunstancias, el potencial máximo real de la Huelga del día 29 se situaba, como mucho, bastante por debajo del 50% de la población asalariada. Es de destacar que, al igual que sucediera con la movilización del 8 de junio, las manifestaciones de la tarde del día 29 de septiembre fueron un clamor masivo contra la Reforma Laboral y las políticas neoliberales del gobierno de Zapatero. Independientemente de que también todas las encuestas demoscópicas apuntan en el mismo sentido, la jornada del 29-S supuso un paso en el grado de información a la ciudadanía sobre la Reforma Laboral, y toma de conciencia por parte de los trabajadores, mucho más allá del grado de seguimiento de la Huelga General. Así, con la botella medio vacía o medio llena, según se mire, el éxito o fracaso de la Huelga General del 29 de septiembre lo será en la medida en que el movimiento sindical decida, o no, seguir plantando cara a las políticas neoliberales, y que las direcciones de los sindicatos mayoritarios comprendan, o no, que ya no hay posibilidad de continuar jugando su ya clásico papel de garantes de la paz social. - Si el 29-S supone el punto y final de un proceso, sólo se podrá valorar como un fracaso colectivo. Si CC.OO. y UGT aceptan, a cambio de algún “regalo” compensatorio en una posible negociación de la reforma de las pensiones, volver a la concertación social y a la colaboración de clases, la Huelga General no habrá servido para nada más que para un lavado de cara.
- En cambio, y a pesar de sus limitaciones, si la Huelga General del día 29 es un paso orientado a acumular fuerzas, intensificar el debate social en torno a las políticas que se están implementando, y hacia la preparación y desarrollo de nuevas luchas, no se podrá hablar en absoluto de fracaso. En ése caso, el sentimiento de clase crecerá entre las gentes trabajadoras, paralelo a la recuperación de la confianza en sus propias fuerzas y el prestigio de la herramienta sindical.
No debe preocuparnos la virulencia con la que los voceros del sistema intoxiquen, como lo han venido haciendo. Mirándolo con atención, el grosor de los insultos, y de la intoxicación y demonización de la lucha de los trabajadores, por parte de algunos medios, siempre ha sido un buen termómetro para valorar el verdadero potencial de la lucha obrera. Ladran, luego cabalgamos. Si todo eso sucedía antes de la celebración de la Huelga, es muy de esperar que continúe, también como elemento de presión hacia las débiles cúpulas de CC.OO. y UGT, para intentar que vuelvan al redil. Los que mandan saben, y nosotros también, que una vez ha claudicado la política, el principal bastión de resistencia, al capitalismo depredador, se sitúa en el sindicalismo, de ahí que lo ataquen con la artillería pesada. 3. El mayordomo y el hijo del amo. Sabido es que el mayordomo suele poner más interés, a la hora de limpiar la casa del amo, que el hijo de éste. Y si para ello tiene que asumir la parte más sucia del trabajo, aunque sea a costa de machacar a los otros trabajadores, pues no hay problema, ya que le va en la condición. Después de ése trabajo sucio, a cargo del servidor elegido (“primus inter pares”), el hijo del amo, holgazán y parásito, se hará cargo de la administración de la propiedad, sin tener que desgastarse ni ensuciarse las manos, con el camino limpio de obstáculos para sus intereses. Él no hubiera sido capaz, ni se hubiera atrevido, a una limpieza tan a fondo. De esta manera, los privilegios de los de arriba respecto a los de abajo crecen y se perpetúan, con el juego de la alternancia en la administración del cortijo, según convenga, entre el mayordomo y el hijo del amo. Y a todo eso le llaman democracia. Zapatero, con el fervor del converso, se ha encargado del trabajo sucio, aunque sea a costa de inmolarse políticamente. De hecho, la victoria de Tomás Gómez en las primarias del PSOE de Madrid parece iniciar su agonía, y en ello algo habrán tenido que ver las medidas del gobierno y la Huelga General. Sin desgastarse lo más mínimo, la derecha tiene a tiro unas más que previsibles victorias electorales (CiU en las elecciones catalanas de este año, el PP en las autonómicas y municipales de la primavera que viene, y las estatales, dentro de un año y medio), lo que no hace sino añadir tintes más sombríos al panorama general. El mayordomo Zapatero traerá de la mano a la derecha parasitaria, para desgracia de las clases trabajadoras, y de los sectores con más desprotección social. Las medidas del Plan de Ajuste, la Reforma Laboral y las pérdidas de derechos en materia de pensiones, lejos de aportar ni la más mínima solución a la crisis, la agravan substancialmente para la mayoría social, lo que requerirá medidas de respuesta y resistencia, y fibra social para llevarlas a cabo. En este sentido, las cifras del paro, referidas a septiembre de 2010, no dejan lugar a dudas: incluso las maquilladas estadísticas oficiales reconocen más de cuatro millones de parad@s, con un aumento de casi 50.000 en el último mes. Teníamos y tenemos razón: la Reforma Laboral no sólo no crea empleo, sino que la destruye y precariza. Su derogación ha de ser, pues, un objetivo de la acción sindical unitaria a corto plazo. En este nuevo escenario, esta unidad sindical y la resistencia del movimiento obrero serán, pues, imprescindibles. Es fundamental que organizaciones como nuestra CGT sigan reforzando el conjunto de voces críticas con el sistema, jugando un papel potenciador de las luchas sociales, y creciendo en fuerza y tamaño. Es necesario que el sindicalismo que representamos, libre de ataduras, esté presente, como referencia, ante sectores cada vez más importantes. La lucha continúa. Pep Juárez, Afiliado de CGT-BALEARS Octubre de 201 | REFLEXIONS PER A DESPRÉS D'UNA VAGA La Vaga General del 29 de setembre ha passat i, a més de la necessitat d'analitzar els resultats concrets sobre índexs de participació i incidència, cal debatre sobre el context en què s'ha produït, el paper dels diferents actors que han intervingut en el conflicte, i la projecció i influència dels seus resultats sobre el futur, en un escenari nou, caracteritzat per les més greus agressions als drets de les classes treballadores des del final de la dictadura, a causa de l'ofensiva neoliberal liderada per Zapatero. - La lluita social, i el paper de CCOO i UGT.
Des de l'any 2008, la CGT, juntament amb l'esquerra sindical i política, venia reclamant la necessitat de l'abandó de les polítiques de concertació, per part de les direccions de CCOO y UGT, a més de l'articulació de la unitat sindical al voltant d'un pla de resistència, i la convocatòria d'una Vaga General. Tot això davant l'evidència, llargament anunciada, que la crisi generada per l'especulació capitalista, s'estava encebant únicament i exclusivament en les classes més desfavorides. L'atur, en termes reals, es disparava (fins arribar al dia d'avui a xifres properes als cinc milions de persones, més del 20% de la població activa, amb 1.300.000 famílies sense cap ocupació legal). Mentrestant, s'evidenciava la generositat del Govern cap als mercats especulatius i els bancs (calculada en més de 300.000 milions d'euros entre 2007 i 2009, període en què l'atur va augmentar en 2,5 milions de persones, a l'Estat Espanyol), a la qual els banquers responien amb el tancament absolut del crèdit, no només cap a les economies familiars (ja de per si víctimes de l'especulació i atrapades en el deute immobiliària), sinó també cap a les petites i mitjanes empreses, amb la consegüent destrucció del teixit productiu, i la sagnia de milers de llocs de treball perduts cada dia. L'empobriment generalitzat anava arribant a milions de persones, pensionistes, aturats, joves, persones dependents, etc. i, mentre tot això succeïa, la majoria del moviment sindical romania passiu, amb protestes esporàdiques, però sense arribar a plantejar-se seriosament la possibilitat de plantar cara al capital i a les seves titelles polítiques i mediàtiques. Cada vegada que se'ls preguntava per la Vaga General, representants de CCOO i UGT negaven l'oportunitat de la mateixa, de manera gairebé obsessiva. Diguem que, abans que arribés el mes de juny de 2010, posaren més obstinació a rebutjar la Vaga General, que en preparar les condicions per fer-la possible. El primer semestre de 2010 (en coincidència, potser no casual, amb la presidència espanyola de la UE) i davant la que se'ns venia a sobre, les cúpules de CCOO i d'UGT varen mostrar el seu perfil més baix. El 23 de febrer van convocar una jornada de protesta, davant el globus sonda del govern d'un hipotètic (o no tant) retard en l'edat de jubilació, fins als 67 anys. Ja aleshores l'atur sobrepassava els 4,5 milions de persones, i l'erosió de la protecció social arribava a nivells alarmants (la protecció social a Espanya és més d'un 5,7% inferior, respecte al PIB, que la mitjana dels països de la UE, ocupant el lloc 20, dels 27). L'amenaça sobre els drets en matèria de pensions, sent un tema importantíssim, no era ni de bon tros l'únic, i el conjunt de la situació avalava àmpliament el anunciar i començar a preparar la convocatòria d'una Vaga de caràcter general. Però la mobilització del 23-F, controlada, es va utilitzar, més com a vàlvula d'escapament, que com avantsala, escalfament o preparació de futures i més contundents lluites. El mateix va passar amb el segon episodi d’enguany, com va ser la vaga en l'administració pública del 8 de juny, davant la retallada del 5% del salari dels funcionaris, mesura inclosa en el Pla d'Ajust. Va ser convocada i desenvolupada mentre CCOO i UGT no s'havien aixecat encara de la mesa de negociació de la Reforma Laboral, amb la patronal representada per personatges de la mena de Díaz Ferrán. Aquesta contradictòria conducta condicionava una vaga predestinada a no ser seguida majoritàriament pels treballadors de l'administració pública ja que, a la manca de credibilitat de la convocatòria, es va afegir el que no va ser preparada en absolut, i la informació i les assemblees en els dies previs van brillar per la seva absència. Sectors de treballadors públics, no precisament mancats de consciència, argumentaven resignadament que si, com es pressuposava, ells anaven a ser els pagans de la ronda de copes, no valia la pena regalar, a més, el sou d'aquest dia a Zapatero. Poc es podia fer per convèncer-los que, per contra, calia secundar aquesta vaga, per acumular forces de cara a continuar la lluita de tots. Malgrat tot, el rebuig a les mesures del govern era generalitzat, com ho demostra l'èxit de participació de les manifestacions convocades per l’horabaixa del 8 de juny, comparats amb els limitats percentatges del seguiment de la vaga d’aquest dia, entre els treballadors de la funció pública. - La vaga general del 29-S, èxit o fracàs?
José Luis Rodríguez Zapatero i el seu govern van abraçar definitivament les tesis neoliberals en la reunió del Consell d'Economia i Finances, ECOFIN, celebrada el dia 9 del passat mes de maig. Com Sant Pau recent caigut del cavall, Zapatero imprimeix un gir de 180 graus al seu discurs (alguns menys a la seva política), al dictat de l'FMI, la Comissió Europea i el Banc Central Europeu (organismes tots ells fora de qualsevol control democràtic), i immediatament anuncia el Pla d'Ajust, la Reforma Laboral i la modificació, a la baixa, dels drets en matèria de pensions. Els dirigents de CCOO i UGT van veure que, amb semblant andanada, desapareixia de cop l'espai de la concertació social, veritable columna vertebral del seu esdevenir institucional durant dècades, i es van veure obligats a la convocatòria de la Vaga General. No obstant això, ho van fer ... per al 29 de setembre, a tres mesos vista i l'estiu per passar. Una convocatòria descontextualitzada, perquè tot el que estava més o menys informat sabia que, per aquestes dates, la Reforma ja estaria aprovada pel legislatiu i publicada al BOE, com així ha succeït. Sóc de l'opinió que, si hi hagués hagut una Vaga General a temps, molt probablement Zapatero, i els que el mouen els fils, s'haguessin pensat dues vegades la conveniència de consumar semblant agressió. Però, en definitiva, més val tard que mai, i després de vuit anys i tres mesos de l'última contra el "decretaço" d'Aznar, finalment va arribar la Vaga General del 29 de setembre. Tot el moviment sindical, exceptuant els sectors estrictament grocs (a més d’ELA i LAB a Euskadi, posició difícilment comprensible), vàrem convocar i secundar la Vaga General del 29 de juny. Malgrat els factors que jugaven en contra, la mateixa convocatòria de la Vaga General va tornar a tenir la virtut de dividir les aigües, mostrant, de manera diàfana, l'escenari de lluita de classes. - D'una banda, el gran capital amb els seus especuladors (els anomenats "mercats"), el Govern al seu servei, el conjunt de l'administració, els seus submisos parlamentaris (amb la sola excepció d'Antonio Gutiérrez, que es va abstenir), també els seus teòrics enemics polítics, la dreta en conjunt, l'extrema dreta, la CEOE de Díaz Ferrán, la CEPYME de la seva titella Terciado, les cambres de comerç, etc, tots ells, amb la "brunete mediàtica" al seu servei, clamant per activa i per passiva contra la Vaga General de l'29-S, i insultant i criminalitzant als sindicats.
- D'una altra, un sindicalisme bastant debilitat per dècades de concertació social, però amb sectors encara combatius. Un moviment sindical gairebé orfe de representació parlamentària, amb una classe treballadora minvada en la seva capacitat de resposta, i anestesiada per un còctel format per precarietat, empobriment, desinformació i por.
La batalla es plantejava desigual i, en aquestes condicions, la Vaga General de l'29-S, si bé no va paralitzar la vida quotidiana dels barris i les ciutats, sí que va tenir un seguiment massiu en sectors industrials (automoció, petroquímic, siderometal.lúrgic, miner. ..), a més de la distribució d'energia, serveis públics, transport, alguns ports (Barcelona, València, Algesires ...), transport públic estatal (amb serveis mínims del 25%) i mitjans de comunicació audiovisuals, amb la paralització completa d'alguns i altres amb els serveis mínims. Cal assenyalar que en la jornada del 29-S es va registrar una caiguda del consum elèctric propera al 20%, en relació a un dia laborable, dada aquesta a la que semblen posar sordina els mitjans afins al règim. Als portaveus del sistema els interessa molt centrar el debat sobre el seguiment quantitatiu de la Vaga. És lògic. Però per a una valoració molt més ponderada, s'hauria de tenir en compte que, de la població activa de l'Estat espanyol, més d'un 20% està en atur i, dels que tenen un lloc de treball, gairebé el 40% són temporals i precaris, amb uns drets, en el cas que els coneguin, que no passen de ser paper mullat. A més, cal tenir en compte que el 80% dels contractes laborals totals se situen en empreses petites i mitjanes, moltes d'elles amb personal sense dret a tenir representació sindical (en empreses de 6 o menys treballadors). Hem de concloure que bona part de la gent treballadora destinatària de la convocatòria del 29-S va beure bàsicament de la informació tergiversada o obertament hostil a la Vaga General. Tot això és convenient tenir-ho present per valorar que, donades les circumstàncies, el potencial màxim real de la Vaga del dia 29 es situava, com a molt, bastant per sota del 50% de la població assalariada. Cal destacar que, igual que succeís amb la mobilització del 8 de juny, les manifestacions de la tarda del dia 29 de setembre van ser un clam massiu contra la Reforma Laboral i les polítiques neoliberals del govern de Zapatero. Independentment que també totes les enquestes demoscòpiques apunten en el mateix sentit, la jornada del 29-S va suposar un pas en el grau d'informació a la ciutadania sobre la Reforma Laboral, i presa de consciència per part dels treballadors, molt més enllà del grau de seguiment de la Vaga General. Així, amb l'ampolla mig buida o mig plena, segons es miri, l'èxit o fracàs de la Vaga General del 29 de setembre ho serà en la mesura que el moviment sindical decideixi, o no, seguir plantant cara a les polítiques neoliberals, i que les direccions dels sindicats majoritaris comprenguin, o no, que ja no hi ha possibilitat de continuar jugant el seu ja clàssic paper de garants de la pau social. - Si l'29-S suposa el punt i final d'un procés, només es podrà valorar com un fracàs col.lectiu. Si CC.OO i UGT accepten, a canvi d'algun "regal" compensatori en una possible negociació de la reforma de les pensions, tornar a la concertació social i a la col.laboració de classes, la Vaga General no haurà servit per res més que per un rentat de cara.
- En canvi, i malgrat les seves limitacions, si la Vaga General del dia 29 és un pas orientat a acumular forces, intensificar el debat social al voltant de les polítiques que s'estan implementant, i cap a la preparació i desenvolupament de noves lluites, no es podrà parlar en absolut de fracàs. En aquest cas, el sentiment de classe creixerà entre les persones treballadores, paral.lel a la recuperació de la confiança en les seves pròpies forces i el prestigi de l'eina sindical.
No ens ha de preocupar la virulència amb que els portaveus del sistema intoxiquen, com ho han estant fent. Mirant amb atenció, el gruix dels insults, i de la intoxicació i demonització de la lluita dels treballadors, per part d'alguns mitjans, sempre ha estat un bon termòmetre per valorar el veritable potencial de la lluita obrera. Ladran, luego cabalgamos. Si tot això succeïa abans de la celebració de la Vaga, és molt d'esperar que continuï, també com a element de pressió cap a les febles cúpules de CCOO i UGT, per intentar que tornin al corral. Els que comanden saben, i nosaltres també, que una vegada ha claudicat la política, el principal bastió de resistència, al capitalisme depredador, se situa en el sindicalisme, i és per aquest motiu que l’ataquen amb l'artilleria pesada. - El majordom i el fill de l'amo.
És sabut que el majordom sol posar més interès, a l'hora de netejar la casa de l'amo, que el fill d'aquest. I si per a això ha d'assumir la part més bruta de la feina, encara que sigui a costa de capolar els altres treballadors, no hi ha problema, ja que li va en la condició. Després de aquest treball brut, a càrrec del servidor escollit ("primus inter pares"), el fill de l'amo, gandul i paràsit, es farà càrrec de l'administració de la propietat, sense haver-se desgastat ni embrutar-se les mans, amb el camí net d'obstacles per als seus interessos. Ell no hagués estat capaç, ni s'hagués atrevit, a una neteja tan a fons. D'aquesta manera, els privilegis dels de dalt respecte als de baix creixen i es perpetuen, amb el joc de l'alternança en l'administració de la possessió, segons convingui, entre el majordom i el fill de l'amo. I a tot això li diuen democràcia. Zapatero, amb el fervor del convers, s'ha encarregat de la feina bruta, encara que sigui a costa d'immolar-se políticament. De fet, la victòria de Tomàs Gómez en les primàries del PSOE de Madrid sembla iniciar la seva agonia, i en això alguna cosa hauran tingut a veure les mesures del seu govern i la Vaga General. Sense desgastar-se gens ni mica, la dreta té a l'abast unes més que previsibles victòries electorals (CiU a les eleccions catalanes d'aquest any, el PP a les autonòmiques i municipals de la primavera que ve, i les estatals, dins d'un any i mig ), el que no fa sinó afegir tints més ombrívols al panorama general. El majordom Zapatero portarà de la mà a la dreta parasitària, per desgràcia de les classes treballadores, i dels sectors amb més desprotecció social. Les mesures del Pla d'Ajust, la Reforma Laboral i les pèrdues de drets en matèria de pensions, lluny d'aportar ni la més mínima solució a la crisi, l'agreugen substancialment per a la majoria social, el que requerirà mesures de resposta i resistència, i fibra social per dur-les a terme. En aquest sentit, les xifres de l'atur, referides a setembre de 2010, no deixen cap dubte: fins i tot les maquillades estadístiques oficials reconeixen més de quatre milions d'aturats, amb un augment de gairebé 50.000 en l'últim mes. Teníem i tenim raó: la Reforma Laboral no només no crea ocupació, sinó que la destrueix i precaritza. La seva derogació ha de ser, doncs, un objectiu de l'acció sindical unitària a curt termini. En aquest nou escenari, aquesta unitat sindical i la resistència del moviment obrer seran, doncs, imprescindibles. És fonamental que organitzacions com la nostra CGT segueixin reforçant el conjunt de veus crítiques amb el sistema, jugant un paper potenciador de les lluites socials, i creixent en força i grandària. Cal que el sindicalisme que representem, lliure de lligams, estigui present, com a referència, davant sectors cada vegada més importants. La lluita continua. Pep Juárez, afiliat a CGT-BALEARS Octubre de 2010. |
02 de Septiembre de 2009 - 09:55
Mira por donde, José Antonio Primo de Rivera era admirador del poeta y buen amigo de Federico García Lorca, de condición homosexual.
José Antonio no era de esa condición. Pero la poesía estaba por encima.
Le hubiera gustado que Federico hubiera sido el poeta de la Falange.
Federico, que huyó de Madrid, por miedo a los “republicanos” que no le perdonaban el no afiliarse a los suyos, se refugió en Granada.
De poco le sirvió porque la Falange no logró salvarlo.
¿No lo sabe el periodista?
02 de Septiembre de 2009 - 14:22
Hola Pablo.
Interesante artículo, sobre todo los del club “”RasPUTAn”" o será “RASputIN”" a lo que se le puede acompañar PUTAS IN “”putas para ADENTRO”" en inglés o mejor se diría hacer “”PUTING”" porque claro como NO se puede hacer ” PUTAS “”OUT “” porque está FORBIDDEN por el MAJOR “” de la VILLAGE Mr. Charles Slim”", porque no ha podido prohibir decirlo, (bien es sabido DONDE SE METIA Mr. Castell of Park of the RIERA , (o mr. OF THE SAINTS”") , al que le gustaba mucho LA COCA y LA COLA, ( pero de YOUGEST “”RABOS “”") .
Así que lo mejor que podría haber hecho este personaje es lo que tú dices, un programa de formación e inserción laboral y regular el PROXENETISMO reinante en la zona, que solo hay que pasearse por los PUTICLUBS de MAGALLUF y ver en los “”RESERVOIRE” a toda esta PATRULLA poniendose PUOS DE CHAMPAGNE Y ESCLAVAS a costa de 50€ la HORA.
Regards.
LM
02 de Septiembre de 2009 - 15:47
Las putas auténticas no son esas que estan por la Calles de Magalluf. Estan con traje y corbata en espléndidos despachos. Y lo peor es que no se enteran de que lo son.
Gracias, y adelante: tus escritos son buenos y fáciles de entender.
Ah: necesitamos alimentos urgentemente!!
B. Vicens
02 de Septiembre de 2009 - 15:56
hombre, si dan viviendas a las putas, te digo yo ya, que me hago del oficio a ver si tengo suerte… un tanto demagogo hablar de programas de inserción… pisos de acogida… viendo el panorama como está en todos los sectores y de los que cotizan y pagan sus impuestos.
03 de Septiembre de 2009 - 12:15
Hola Pablo,
Un artículo muy bueno sobre las prostitutas en Calvià, gracias por exponer otro punto de vista sobre el tema. Como vecina de Magaluf, me gustaría comentar unas cosas mas que parece que la gente ignoran también. Intenté contestar en la pagina del M.C, pero dos veces se borro el mensaje antes de que lo pude terminar así que lo escribo aqui. Si lo quieres colgar en la web genial, y si no…queda como mi opinión entre tu y yo.
Primero, los organizadores de la manifestación no firmarón los carteles que se colgaron, y cuando pregunté a la gente nadie sabía quienes eran aunque suponian que sería la Ass. de vecinos o comerciantes. Finalmente he escuchado de una fuente bastante creible, que eran los padres de uno de los atacantes del inglés. A la cabeza de la marcha cuando salió de la Calle Galió no eran mas que cuatro veinte añeros riendo como si fuera carnaval. Me resultó curioso este hecho. Luego tengo entendido que mas gente se puso al frente pero no lo vi por tener que trabajar.
Estas mujeres Nigerianas no son la causa de los problemas en Magaluf como algunos estan intentando decir, son víctimas de un sistema corrupto y enfermo. Engañadas cuando vienen, creen que tendrán una vida mejor que la que tienen en su pais. Al llegar son metidos en pisos patera y obligadas a trabajar como prostitutas para devolver la “deuda” con quienes las han traido. Esta deuda puede llegar a ser 50.000€. Al estar sometidas y asustadas por ritos de vudu creen que si no cumplen, la mágia negra las volverá locas o incluso morirán. No tienen educación para buscar una cosa mejor, y tienen la piel del color equivocado para que alguién les de trabajo legal ya que su aspecto las delatan como “ilegales” nada mas verlas.
Las veo como víctimas por triple en realidad, primero de sus proxenetas, de los clientes y de la misma policia. Hay varios personas que han visto como la policia las “arrestan” y luego las quitan sus ganacias para luego soltarlas. Esto, si es verdad, es deplorable.
Mi sugerencia para ayudar resolver el problema sería de mandarlas a su pais si están en situación ilegal, pero como parte de una campaña informativa disuasoria para otras mujeres que podrían estar pensando en venir. ¿Quien mejor para explicar la verdad que las que lo han vivido en sus propias carnes?
Bueno, cambiando de tema, te comento que han sacado una segunda parte a la pelicula “El dinero es deuda” y he visto una parte ayer. Es excelente, aun mas explicativa que la anterior y te recomiendo que lo veas si tienes tiempo. No se si estará en Español aun, pero creo que hablas inglés verdad? Esta en YouTUbe como “Money as debt II”
Te dejo, que tengo que trabajar.
¡¡Saludos y sigue escribiendo, lo haces muy bien!!
Sue